Carta al Cielo: “Papi y mami, mi amor por ustedes siempre será mi guía: ¡Mi promesa es hacerlo bien y con la frente siempre muy en alto!”

“Hoy, al juramentar como representante, siento la presencia de ustedes, mis padres, en cada paso que doy. Aunque ya no estén físicamente, me enseñaron que lo que realmente marca el camino es nuestra fe, esfuerzo y amor.

Papá, tu lucha contra el alcoholismo me enseñó que siempre hay esperanza, sin importar cuán oscura sea la tormenta. Mamá, tu amor incondicional y sacrificio me mostraron que el trabajo honesto y la dignidad valen más que cualquier logro material.

Desde niño, soñaba con hacer una diferencia, no solo para nuestra familia, sino para todos aquellos que enfrentan adversidades. Hoy, al asumir este cargo, mi promesa es hacer un trabajo digno y con la frente en alto, siempre guiado por los principios que ustedes me inculcaron.

Mis pastores, José “Tito” Cabán y Sandra Mier, quienes tomaron el lugar de ustedes cuando se fueron, han sido faros de luz en mi vida. Gracias a ellos, aprendí que la fe y el servicio son la base sobre la que se construye cualquier éxito.

Dedico este logro a los residentes del Distrito 14, especialmente a los que viven en los residenciales públicos. Ustedes son mi mayor inspiración. También pienso en mi hermano Norberto, quien con su esfuerzo y dedicación me enseñó a nunca rendirme. Recuerdo cómo, desde joven, comenzó cortando cabello en el balcón de nuestra casa y hoy es un hombre exitoso, ejemplo de perseverancia.

A mis hijos, Débora y Caleb, les debo mi fuerza y motivación diaria. Ellos son mi razón para seguir luchando y el reflejo de todo lo que hemos pasado y aprendido como familia. Con cada paso que doy, lo hago con la esperanza de que el futuro les brinde todas las oportunidades que merecen.

A ustedes, mis padres, y a todos los que me han inspirado, les dedico este logro. Aunque no pueda abrazarlos, siempre los llevaré conmigo en todo lo que haga. Todo lo que soy y hago lleva su huella.

Juro solemnemente que defenderé la Constitución de los Estados Unidos y las Leyes del Gobierno de Puerto Rico, y que cumpliré fielmente con los deberes de este cargo. 

Así me ayude Dios”.

Con amor eterno,

Edgar

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